SEMILLA DE LIDERAZGO
Resiliencia
Guido Britez
Socio Gerente de SUNERGOS | Facilitador
Hasta que haya una vacuna o tratamiento médico, el nuevo coronavirus nos habrá despojado del apretón de manos, algo tan simbólico y representativo del mundo de los negocios. Ningún planificador en el mundo podría haber imaginado el hecho en sí y, menos quizás, la magnitud de su impacto. Llego sin aviso y con toda fuerza para cambiar desde relacionamientos internacionales hasta hábitos personales, dejando a la comunidad empresarial, gerentes y empleados, sorprendidos, desconcertados, y quizás en algunos casos, sin saber cómo reaccionar. Lo primero que un gerente o empresario se imagina que puede ocurrir es grandes pérdidas en ventas, quizás suba de costos y se pregunta cómo hacer negocios en el futuro respetando las recomendaciones sanitarias de rigor.
En este articulo comparto sugerencias sobre como procesar este acontecimiento, sea en el plano personal como en el empresarial, aunque en el plano empresarial me dirijo a también a la persona del gerente o dueño de empresa :
1. Evitar crear un “segundo problema”
Cuando tenemos algún contratiempo o adversidad en la vida, existe siempre la posibilidad que, de manera casi automática, dupliquemos el problema, a no ser que lo sepamos manejar. Me refiero a lo siguiente: para explicarlo mejor, quiero nombrar a la adversidad o en este caso el Covid-19, como el “primer problema”, y como “segundo problema” me refiero a una reacción no útil ante el primer problema.
Una “reacción inútil” seria asumir la actitud de victima y estar triste o paralizado por largo tiempo, algo que complica aún más la situación. A eso lo llamo el “segundo problema”. No estoy sugiriendo ocultar emociones y sentimientos negativos, sino “sentirlos” profundamente y luego de un tiempo prudencial aceptar su existencia, procurar sobreponerse y gastar energías en tratar de encontrar soluciones. No se puede cambiar lo sucedido, pero se puede cambiar nuestra actitud o manera de reaccionar a lo sucedido, y de esa manera quedarse solo con el “primer problema”.
Cabe aclarar que aceptar el primer problema, el Covid-19, no significa estar de acuerdo o a gusto con su aparición, sino simplemente mirar al mundo desde un lugar de realismo. El coronavirus ya está en la comunidad, y el enojo o la falta de aceptación no hará que desaparezca, por lo tanto, su aceptación es el primer paso para encontrar soluciones. Por otro lado, al enfrentar un contratiempo o adversidad, lo mejor es estar en la mejor forma física y mental, emocionalmente equilibrado y dispuesto a actuar para encontrar soluciones.
Esta manera de encarar adversidades se encuadra en lo que se llama inteligencia emocional, mejor definido como “yo domino a mis emociones y no al revés”, o más específicamente resiliencia o capacidad para superar circunstancias adversas.
2. No adelantarse a los hechos
Por otro lado, tampoco es útil hacer “futurología” y adelantarse a los acontecimientos. Aunque en estas semanas ya existen costos económicos concretos, a esta altura no sabemos específicamente como va a ser todo el impacto del Covid-19 a cada sector económico. Lo que se pronostica que puede suceder es solo eso, un pronóstico, algo no real, sino imaginario. Mark Twain lo dijo muy bien cuando expresó : “ Me he preocupado de muchas cosas en la vida y la gran mayoría nunca ocurrió”. Quizás después de la cuarentena, la demanda acumulada de bienes y servicios entrara con fuerza en busca de la oferta en la economía.
En resumen, al enfrentar un problema, como esta nueva amenaza sanitaria, no es conveniente asumir el rol de víctima y quedarse atascado. Es más útil actuar como protagonista del propio destino, mirar hacia adelante, sin focalizar en lo que todavía no sucedió, y buscar soluciones, por ejemplo, con la pregunta “¿De qué maneras puedo enfrentar este problema?” y permitir que el cerebro trate de encontrar la mayor cantidad posible de respuestas. Si una de ellas trae una solución potable, creo que la resiliencia y la actitud positiva, mencionada más arriba, ya habrá traído retorno.
Artículo escrito por Guido R. Britez Balzarini, publicado originalmente en la Revista FOCO en Abril de 2020



