SEMILLA DE CRECIMIENTO
Actitud ante el fracaso
Guido Britez
Socio Gerente de SUNERGOS | Facilitador
Para vivir bien, es importante tener una actitud útil ante los resultados adversos que indefectiblemente ocurren en la vida. No existe persona en la tierra a quien todo siempre le va a salir bien, sin embargo normalmente actuamos como si fuese así, como si tuviésemos control sobre todas las cosas.
Si no aprendemos a manejar los reveses, uno se expone al sufrimiento y la depresión. Por lo tanto, es conveniente ser responsable por uno mismo, buscar la manera de vivir bien a pesar de los eventos adversos, y no culpar a factores externos por lo que nos sucede.
Estar triste por unos días es normal, pero estar triste por meses y años es señal que algo está mal en la manera de procesar el evento adverso.
A propósito, el evento adverso no se puede cambiar, lo que se puede cambiar es nuestra manera de interpretar lo sucedido, algo que a su vez moldea nuestras emociones. Para procesar de manera útil los acontecimientos adversos de la vida, es conveniente recordar que:
1. Somos humanos. Somos seres imperfectos sujetos a todo tipo de perjuicios en la vida, así que no es útil actuar como si fuésemos perfectos y que nada nos va a suceder. No estoy celebrando la posibilidad que algo malo suceda, solo digo que es posible que en algunas oportunidades las cosas no saldrán como uno quisiera.
En realidad, lo aconsejable es hacer dos cosas. Por un lado tener la esperanza que todo nos va a salir bien y al mismo tiempo ser realista y aceptar que hay factores fuera de nuestro control. Esta manera de pensar será muy útil para vivir bien después del hecho adverso.
Es normal cometer errores, justamente porque somos humanos e imperfectos. Sin embargo, hay que procurar no cometerlos, y al mismo tiempo aceptar nuestra humanidad. Lo que en realidad se puede hacer es tratar de disminuir los errores, algo posible y realista.
2. “Fracaso” es el rotulo que un ser humano pone a un resultado adverso. Es importante recordar que los resultados adversos de la vida no vienen con el rotulo de “fracaso”, sino que “fracaso” es una evaluación que uno mismo realiza. Si uno acepta que es así, esa manera de pensar puede ser muy liberadora y darnos la oportunidad de manejar mejor los eventos adversos.
3. No somos lo que nos sale mal. Es importante separar nuestra persona de nuestras acciones, de lo contrario sería como pensar que nuestra persona es el único elemento que afecta los hechos de nuestra vida. Sabemos que no es así. Los acontecimientos de la vida son la conjunción de muchos factores que afectan un determinado resultado. No es útil pensar que algo sale mal solo por nuestra persona o por nuestro accionar, aunque a veces puede ser que sea así.
4. El cambio es un proceso con etapas: Cuando algo inesperado ocurre en la vida, según Elisabeth Kübler-Ross pasamos por cinco etapas: Negación, Enojo, Depresión, Regateo y Aceptación. Es muy normal que uno se enoje y no acepte enseguida un resultado adverso, lo anormal es no recuperarse en el futuro cercano. Regateo se refiere a visualizar que hay otras cosas que están bien en la vida personal.
Para tener una actitud útil ante el fracaso, es importante pasar por cada una de las etapas, al menos rápidamente. No es conveniente tratar de evitarlas. La próxima vez que pasemos por un evento adverso, pasemos por cada etapa, por la negación, el enojo y así en adelante. Hacerlo puede traernos la serenidad de haber pasado por un duelo y la posibilidad de ver que la vida continúa y que el resultado adverso esta en el medio de otras cosas positivas que están sucediendo en nuestras vidas.
Artículo escrito por Guido R. Britez Balzarini, publicado originalmente en la revista FOCO Mayo de 2016



